¿ES VERDE LA NATURALEZA?

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Durante la presentación de "Educar en verde" en la librería Abacus de Barcelona, una de las participantes se preguntaba "¿por qué la naturaleza tiene que ser verde?, ¿por qué cuando la evocamos solemos apelar a ese color, imaginar bosques y prados de un fogoso esmeralda o un fresco aceitunado, cuando en nuestro país predomina el marrón, los tonos de la tierra, incluso de la tierra seca?" . Respondí bromeando que, de un plumazo, me había liquidado el título.... Algo confusa esta mujer, probablemente educadora, respondió que no había sido su intención...La discusión que siguió fue muy interesante, pero no sé si sabría reproducirla con exactitud.
Lo cierto es que la naturaleza es de todos los colores y, en España, tenemos la suerte de poder comprobarlo...¿Por qué nos sentimos entonces tan atraídos por las escuelas en los bosques, cuando no es este precisamente el paisaje que más abunda en la Península Ibérica?. Mientras la mayoría de las escuelas escocesas disfrutan de un bosque cercano, no podemos decir lo mismo de las nuestras. Pero, ¿sólo bosques y prados sirven para educar en verde? ¿Debemos seguir soñando con esos hermosos lugares, y lamentándonos por haberlos perdido? ¿Esperar a la reforestación del país para educar en la naturaleza a nuestros niños y niñas?. ¿No es posible plantearse la creación de escuelas verdes en dehesas, estepas y desiertos, o incluso en las ciudades? ¿Llevar la naturaleza a nuestros centros educativos, a las aulas, a los patios de recreo, a las lecciones de historia o de matemáticas? Me temo que algunas de estas preguntas son, voluntariamente, capciosas...
Como expliqué en aquella ocasión, la idea de educación verde apela para mí a una doble imagen: la de los niños en la naturaleza (una naturaleza verde, es verdad, pero que podría ser de cualquier otro color) y la de una educación "ecologista" tanto desde el punto de vista de la ecología humana como de la ecología medioambiental (porque ambas cosas están íntimamente relacionadas, porque somos naturaleza...)
Sin embargo, al elegir el verde como color y como concepto, perdí una idea más polémica que quizás traducía mejor lo que quiero expresar: la de la naturaleza salvaje. Un texto mas antiguo, que escribí hace unos años, y no llegué a publicar, se titulaba "Elogio de la educación salvaje". Me gustaba esta nueva contradicción de la vida moderna: que la educación, un acto pensado para sacarnos del salvajismo, nos tenga que llevar de nuevo a la vida salvaje, debido a todo lo que nos hemos alejado de ella.
Si hace 100 años una buena educación era la que sacaba al niño o la niña del estado salvaje en que se encontraba, para la "civilizarla", la de hoy debe rescatarle de un exceso de "civilización". 

Además, este título expresaba también el tipo de naturaleza que necesitan los niños: la naturaleza viva, no domesticada, salvaje. Un césped verde, perfectamente cortado, rebosante de pesticidas, donde no crece una mala hierba ni vive ningún bichito, porque han debido mudarse a otro lugar, puede ser menos apropiado para educar en verde que un agreste e indómito desierto...La naturaleza idílica que a veces nos venden en los folletos de las agencias de viajes no es la naturaleza real, que tantas veces parece pobre e incluso desordenada y sucia, sin perder en absoluto toda su belleza, toda su autenticidad...
Con esta idea en mente, podemos hacer todos los días pequeñas y grandes cosas que pueden cambiar totalmente nuestra manera de vivir y la de nuestros hijos.
Este espacio, este blog, se ha creado para que podamos compartirlas.
Un abrazo
Heike



Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

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