QUE LOS NIÑOS VUELVAN A LA TIERRA

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Queridos lectores del blog:
Os copio aquí un extracto del interesante reportaje que mi compañera Mónica Bergós ha realizado sobre la presentación de Educar en Verde en la librería Abacus de Barcelona, el mes de octubre pasado. Muy sugerentes las reflexiones de Jaume Carbonell, director de Cuadernos de Pedagogía. El texto íntegro puede leerse en el periódico Escuela.

Que los niños vuelvan a la tierra
• La pedagoga Heike Freire presenta su libro Educar en verde, con ideas para fomentar el contacto de los más jóvenes con la naturaleza. “Intentamos protegernos de lo que no conocemos”, dice su autora.
MÓNICA BERGÓS 

Acerquemos los niños a la naturaleza. Es la invitación que la pedagoga Heike Freire hace a través de su libro Educar en verde (Editorial Graó) que fue presentado en Barcelona por su autora y por Jaume Carbonell, director de la revista Cuadernos de Pedagogía y profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Vic.  El libro, explicó Freire, gira en torno a dos ideas: “La necesidad de educar en verde porque los niños necesitan a la naturaleza, pero también porque la naturaleza necesita a los niños”. La falta de contacto con la Tierra se encuentra detrás de muchas de las enfermedades modernas que padecen los más jóvenes, como la obesidad, el aislamiento y diversos trastornos de aprendizaje y conducta. Los expertos han acuñado un término: ‘Trastorno de Déficit de Naturaleza’ para englobar estos problemas, que según diversas investigaciones, se solucionan con un mayor contacto de la infancia con la Tierra. En España también ha sido bautizado como ‘Síndrome de Heidi’, pues el popular personaje enfermaba cuando dejaba su entorno campestre para encerrarse en la aburrida ciudad, y su amiga Clara necesitó un viaje a la casa del abuelo de Heidi en los Alpes para curar sus males. Por otro lado, en una época como la actual, tan sensible a la lucha por la preservación del planeta, son necesarios ciudadanos que conozcan mejor nuestro entorno natural para poder protegerlo. Para la autora, la educación ambiental en las escuelas se ha planteado demasiado a menudo con un enfoque erróneo, con “fórmulas que mantienen la separación entre el ser humano y la naturaleza, que se dirigen sobre todo a la parte intelectual de los alumnos y que suelen ser culpabilizadoras”.
“Vivimos la relación con el planeta de una manera culpable, con la idea de que nosotros como especie nos estamos cargando la Tierra. Pero si realmente queremos construir un futuro para nuestra especie, si queremos que los niños de hoy tomen en el mañana decisiones responsables con el planeta, necesitamos que estos niños y niñas estén en contacto con la naturaleza y no que les soltemos un discurso sobre medio ambiente que solo se dirija a su parte intelectual”, dijo la pedagoga, quien también recordó que diversos estudios prueban que las personas que mejor defienden la Tierra son las que tienen un contacto cotidiano con ella. En su intervención, Jaume Carbonell destacó tres datos que el libro pone de relieve y que invitan a la reflexión: la obesidad infantil afecta al 16% de los niños entre 6 y 12 años, tres veces más que hace 15 años; en España solamente el 30% de los escolares de entre 8 y 12 años van solos a la escuela; y el tiempo de juego en la infancia en las sociedades occidentales se ha reducido 12 horas. Para Carbonell, el libro de Freire sugiere tres imágenes. La primera tiene que ver con la Escuela del Bosque, creada en 1914 en la montaña de Montjuïc, en Barcelona, con una doble filosofía: el Movimiento Higienista, que velaba por la salud de los niños, en unos años en los que la tuberculosis estaba muy extendida; y el movimiento de la Escuela Nueva o pedagogía activa, en el que ya entonces el pedagogo suizo Adolphe Ferrière hablaba de la importancia del contacto de los niños con la naturaleza. “Es curioso que hoy, cien años más tarde de la creación de aquellas escuelas, tengamos que pensar también en un nuevo concepto de escuela al aire libre”, reflexionó Carbonell, quien consciente de que en un momento como el actual, marcado por los recortes en educación, puede ser complicado plantear nuevas inversiones para que las escuelas estén más abiertas a la naturaleza, planteó no obstante que “estas inversiones no serían a corto plazo. Nos ahorrarían muchos problemas en la prevención de enfermedades y trastornos de conducta y aprendizaje como el trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad". La segunda imagen está relacionada con el fenómeno Hikikomori, que designa a jóvenes japoneses de clase media adictos a las nuevas tecnologías, que viven aislados en su habitación frente al ordenador. “Es la cápsula tecnológica que Freire define en su libro llevada al extremo”, apuntó Carbonell. “Encerrados sobre sí mismos nuestros hogares se han convertido en auténticos búnkeres, capsulas tecnológicas que nos separan del entorno; refugios donde nos sentimos seguros, pero que también nos limitan y atosigan”, expresa la pedagoga en un pasaje del libro. En torno a esta idea, la autora también cita una inquietante observación de Carl Honoré, uno de los principales teóricos del movimiento de la Lentitud “Los niños de hoy tienen 400 amigos en Facebook pero ni uno solo para bajar a jugar al parque”. Una afirmación que se apoya en las cifras: los estudios señalan que los niños españoles de entre 4 y 12 años pasan cerca de 990 horas anuales de media delante del televisor, el ordenador o los juegos electrónicos, es decir más tiempo que en la escuela (960 horas). La tercera imagen, para el profesor de la Universidad de Vic se vincula con una escuela en un bosque que visitó recientemente en Asturias y que favorece el desarrollo integral de los niños. Freire en su libro pide nuevos patios donde el verde de la naturaleza sustituya a la frialdad del asfalto. “¿Por qué todos los patios tienen que ser horizontales, de cemento, y ocupados por pistas de fútbol y baloncesto? ¿Por qué no hay escondites, entornos para explorar o simplemente árboles a los que poder trepar?”.


Publicado en el Periódico Escuela, Núm. 3.926 , 8 de diciembre de 2011

Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

3 comentarios:

  1. Terminé hace un par de semanas: La ciudad de los niños, de Tonucci. Una obra maestra sobre como repensar nuestras ciudades a la medida de los niños.

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  2. Querido Manolo, gracias por tus palabras. Me pasaré por tu blog y lo añadiré a la lista de páginas amigas.
    El libro de Tonucci es ya un clásico. Hay aquí en Madrid un grupo de personas que trabajan en relación estrecha con él desde hace años. Pertenecen a Acción Educativa y se llaman la ciudad de los niños y puedes consultar su blog en ciudad infancia blogspot.
    Jose Antonio Corraliza me ha confirmado que vendrá al encuentro-presentación que haremos el 16 de febrero en el Ateneo. Espero que tengas ocasión de participar.
    Un abrazo
    Heike

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  3. Me encantaría poder asistir a la presentación del día 16 de febrero, pero en esas fechas estaré por Barcelona trabajando en un proyecto sobre estilos de vida sostenible y será complicado, no obstante cuando presentes el libro por aquí por el sur, cuenta con mi asistencia.

    En cuanto a Corraliza, siempre es un placer escucharle, he coincidido un par de veces con él, la última en el Congreso de Psicología Ambiental que se celebró en febrero en Almería y como de costumbre, no paras de aprender de él y sus investigaciones.
    Intentaré echarle un vistazo al blog de "acción educativa" porque sin duda, la obra de Tonucci es de esas que te dejan huella por su simplicidad y sentido común.
    Un saludo y estamos en contacto.

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