Sesión de aprendizaje colectivo en Escuela Abierta

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El pasado sábado tuve la oportunidad de compartir una sesión de trabajo con el grupo de educadores de la Asociación Escuela Abierta y los Movimientos de Renovación Pedagógica. Es la segunda vez que les frecuento y siempre estoy encantada de compartir con estos maestros y maestras sensibles, comprometidos, entusiastas y enamoradas de su trabajo.

Les expliqué brevemente las principales líneas de reflexión y las propuestas de la educación verde; después pasamos a la discusión y por último, mi amiga Elvira, miembro del grupo, presentó la experiencia de DIE SCHLAUFÜSCHE

en Hamburgo, que podéis encontrar más abajo en este mismo blog. La cuestión principal que tratamos fue cómo, desde la escuela, es posible acercar a los niños y niñas a la naturaleza. Al comentar el déficit de naturaleza una de las maestras exclamó: "les pregunto el lunes ¿qué has hecho el fin de semana? y me contestan he ido al campo, pero no es la naturaleza, es el centro comercial Al Campo".

Comenzamos a enumerar las distintas posibilidades en el aula, la escuela y el exterior, y lo primero que salió a colación fue el MIEDO que rodea a todo lo que tiene que ver con la infancia hoy en día. Miedo de los padres y miedo de los educadores a quienes la ley hace actualmente responsables de cualquier cosa que pueda suceder a sus alumnos. El pánico a los accidentes, aunque sean leves, bloquea a los maestros a la hora de lanzarse en nuevos proyectos de educación verde y lleva incluso a situaciones absurdas, como que en centros donde disponen de zonas ajardinadas, los niños no puedan ni tan siquiera pisar el césped, y mucho menos subirse a un árbol. Todos coincidimos en que cualquier proyecto en este sentido debe ir precedido de un trabajo sobre esta emoción presente en padres y educadores, así como la creación de relaciones de apoyo y confianza entre el centro y las familias. Les comenté la necesidad de cambiar el concepto de seguridad hacia un modelo más activo que implique a los niños en su propio cuidado y protección. Otra dificultad para educar en verde son las rígidas exigencias del currículo, la presión y los ritmos académicos frenéticos. En muchos centros que disponen de huerto, no tienen tiempo de trabajarlo porque deben cumplir horarios y programas, y algunos maestros proponen dejarlo para las tardes, en las horas de extraescolares. Hablamos entonces de la necesidad de INTEGRAR la educación verde a la educación en general, de flexibilizar el currículo y de cómo un huerto es un medio ideal para ejercitar muchas materias, desde matemáticas hasta lengua pasando, por supuesto, por conocimiento del medio. Uno de los profesores se quejaba de estar impartiendo conocimiento del medio con un libro que habla de tan solo tres ecosistemas: la selva, el bosque y el desierto, mientras por las ventanas de su aula se ven unas estupendas dehesas, llenas de vida, a las que los niños no tienen acceso, "ni saben cómo se llama el arroyo que pasa junto al cole", se lamentaba. Llegamos incluso a la incongruencia de comentar: "que la eco-educación no nos quite tiempo para impartir la asignatura "Conocimiento del medio". "Si mantenemos que la finalidad central de la educación es asimilar unas asignaturas, jamás avanzaremos en la educación verde" aseguraba otro de los compañeros.

Tras esta reflexión sobre obstáculos y dificultades pasamos a una etapa más positiva en la que muchos educadores hablaron de sus proyectos: pandilla verde, ecoescuela, talleres de reciclaje, jardines verticales, salidas al campo y experiencias con niños "TDAH" en las que el huerto desempeña un papel fundamental en la mejora de los síntomas y los aprendizajes ("En el aula, volaban sillas, mesas...Me dí cuenta que necesitaba espacios abiertos y "me lo llevé al huerto", explicaba esta maestra. Allí hicimos matemáticas, plástica, observaciones de plantas y animales, trabajamos la tierra...). A veces pequeños cambios pueden dar grandes resultados, como llevar plantas y animales al aula, colocar un banco junto a unos árboles y un arroyo, aunque estén al otro lado de la alambrada..., o hacer que los niños tomen conciencia de cómo les afectan los cambios atmosféricos ("a una niña muy sensible en este sentido, sus compañeros la llamaban "la barómetro", contó otra de las profesoras).
En un ambiente cariñoso y relajado, fue pasando la mañana casi sin darnos cuenta. Y muchas otras interesantes reflexiones y comentarios se me han quedado en el tintero.
Tenéis más información sobre el tema en la web del colectivo:


Un abrazo.
Eike.

Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

2 comentarios:

  1. Hola Heike, fue un placer verte hoy en el programa de hoy de La aventura del saber, me hago ahora mismo seguidor de tu blog,espero que te gustara mi espacio Cuaderno de Gaia, que se intercalo con tu entrevista...
    un saludo y hasta la proxima
    Angel Febrero

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    1. Querido Angel, sí tu programa me ha encantado. Siempre me han gustado mucho los insectos, su mundo me parece fascinante. Muchas veces he escuchado grillos y creo que también cigarras, en el mismo centro de Madrid, parece un milagro que animales que parecen tan frágiles puedan estar ahí, entre el asfalto y los automóviles, transportándonos a otro lugar con su música. Me ha parecido genial el sistema de amplificación del grillo topo y, en fin, enhorabuena por tu trabajo. Y, en general, he valorado la curiosidad, el cuidado y el respeto que muestras hacia la vida.He añadido tu blog a la lista de páginas amigas, porque creo que contiene información que puede ser útil para padres y profesores.
      Feliz de tenerte por aquí y espero que tengamos alguna vez ocasión de conocernos.
      Un abrazo
      Heike

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