La carta de la Tierra. Por una pedagogía del cuidado

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Hace tiempo pedí a Alfonso Fernández Herrería, profesor de la Universidad de Granada y uno de los autores que inspiraron la escritura de Educar en verde, que me enviara algún texto suyo para compartir con vosotras. En su gran generosidad, me hizo llegar varios artículos que decidí recortar o simplificar para publicar aquí. Pasaron los meses y siempre tenía algo más urgente que hacer. Además, no estaba muy segura de qué quitar y qué dejar, pues todo me parecía interesante. Finalmente, he decidido reproducir una pequeña parte de: "La educación en valores desde la Carta de la Tierra. Por una pedagogía del cuidado" publicado por la Revista Iberoamericana de Educación. En él explica, junto con su compañera María del Carmen López López, cómo se gestó y cual es el contenido de esta declaración internacional para una sociedad mundial sostenible, solidaria, justa y en paz. Y profundizando en sus valores, avanzan hacia la importancia esencial del cuidado como ética y como pedagogía: 

Los valores  básicos de la CT ya se expresan en el Preámbulo, y son los siguientes: 
1)  Somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global  sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. Estos cuatro aspectos constituyen los cuatro grandes apartados o capítulos en que se estructura la CT.
2)  La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida (…) La protección de la
vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado. Esta idea se va a desarrollar después cuando se hable de la comunidad de la vida, y de su respeto y cuidado.
3)  Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Nuestros  modelos de producción y consumo, lo que consideramos desarrollo, son retos globales que necesitan respuesta, ya que La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción (…) Se necesitan  cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones, formas de vida (…) una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más.
4)  Para cumplir esto debemos vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal (…)
Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo. Necesitamos urgentemente una visión compartida sobre los  valores básicos que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial emergente.  Puesto que es urgente que aprendamos a convivir necesitamos una ética de mínimos que nos posibilite el entendimiento; un mínimo de valores básicos para la vida. La CT reivindica ese mínimo asumible por todos. Este es el sentido del subtítulo de la CT: Valores y Principios para un Futuro Sostenible....
Tras analizar a fondo los principios generales de la Carta: respeto y cuidado de la comunidad de vida, integridad ecológica, justicia social y económica, democrácia, no violencia y paz, los autores plantean la cuestión del cuidado que tiene, según ellos, tres aspectos fundamentales:
• Una dimensión interna: una relación de cuidado con mi vida: cuido mi cuerpo (alimentación saludable, ejercicio, descanso, hábitos de consumo…); cuido mis emociones y pensamientos (saludables, positivos, bellos, altruistas, solidarios, amorosos, afectivos…) y cuido mis acciones en los distintos contextos (no-violentas, de apoyo a los demás y al resto de la comunidad de vida, de cercanía …). Desde aquí podemos trabajar la educación para la salud, la educación sexual, la educación para el consumo, la cultura  interior con técnicas como la relajación, la
visualización o imaginación guiada, la meditación, técnicas de yoga, etc.
•  Una dimensión social: cuidando la vida de los demás (sus necesidades básicas, materiales;
cuido su vida desde la escucha, el abrazo, el diálogo, el cariño, el apoyo, la ayuda, la búsqueda de la justicia, desde pensamientos  enriquecedores, dando parte de mi tiempo: voluntariado…), pues solo compartiéndonos nos hacemos humanos. Aquí nos encontramos con la educación para la convivencia y la paz, la educación para la interculturalidad, el desarrollo, la igualdad, etc.
•  Una dimensión ecológica: mi relación con la madre tierra. El cuidado de la vida natural (consumo adecuado, reutilización y reciclaje;  reducción de la huella ecológica, trabajo voluntario, implicaciones en redes de organizaciones…); el cambio de mentalidad para considerar al planeta desde la perspectiva de  la teoría Gaia (Lovelock-Margullis), como una entidad global que se autorregula; como madre tierra y no desde una perspectiva meramente economicista… La educación ambiental trabajaría esta línea, aunque tanto ésta educación como las demás “educaciones para” están implicadas en las otras dimensiones, ya que las tres están interrelacionadas.
Puedes leer todo el artículo en el siguiente enlace:
http://www.rieoei.org/deloslectores/3310Fernandez.pdf

Alfonso también trabaja sobre una formación integral de maestros y educadores entendida como proceso de crecimiento personal. Sobre este tema: "La inclusión del componente emocional en la formación inicial de maestros. Una experiencia para el desarrollo de la conciencia sensorial" en este otro enlace:
http://www.rieoei.org/deloslectores/1714Lopez.pdf


Muchas gracias Alfonso!

Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

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