EN DEFENSA DE LA ESCUELA RURAL

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Queridas lectoras y lectores,
Marco Campos, que hasta en su apellido lleva naturaleza, es un maestro rural implicado en la defensa de esas escuelas tan importantes para la vida y el territorio. Tuve la suerte de conocerle y escucharle el pasado fin de semana en el II Encuentro de ecología y educación, y sus palabras me emocionaron profundamente. Acaba de enviarme un manifiesto y algunas fotos que quiero compartir con vosotras.

La escuela y otros servicios básicos de las zonas rurales han pasado de ser los grandes olvidados del sector público a colocarse en primera línea informativa.
Bien es cierto que estas escuelas llevaban tiempo mereciendo ser noticia por la labor que desempeñan en la educación de niños y niñas en el medio rural, por ejercer de animadoras socioculturales en pequeños pueblos y comarcas, por permitir la regeneración poblacional de muchas localidades de Castilla La Mancha, por llevar a cabo una gran labor integradora de población inmigrante en el medio rural, por ejercer sus profesionales de trabajadores sociales con alumnos y familias, por dinamizar la vida de tantas y tantas pequeñas poblaciones y con todo ello contribuir enormemente a que nuestros pueblos pervivan, a que nuestros pueblos sean.
Ahora todo esto está en peligro. Se nos dice que estamos atravesando una gran crisis económica, que estamos obligados a hacer sacrificios, que tenemos que dejar de vivir por encima de nuestras posibilidades.
Pero al parecer vivir por encima de nuestras posibilidades no es haber construido estaciones de AVE en lugares con apenas población, aeropuertos sin aviones, palacios de congresos que no se utilizan…
Nos están diciendo que vivir por encima de nuestras posibilidades es tener escuela en los pueblos pequeños, tener comedor escolar y que los alumnos tengan derecho a beca, tener servicio de transporte, tener médico, tener una UVI móvil, tener agentes forestales, tener centro de la mujer, ludotecas, centros de atención a la infancia….Esto no son lujos esto son derechos básicos que han costado muchos años lograr y que tenemos que defender por nuestros vecinos, por nuestras familias y por nuestra dignidad.
Uno de estos lujos que tenemos en algunos pueblos son las escuelas rurales, y por ello se ha decidido cerrar más de 50 de estas escuelas en Castilla La Mancha escondiendo detrás de razones pedagógicas nada fundamentadas y razones económicas que no se sostienen por ninguna parte una actitud mezquina que tiene como único fin el desmantelamiento de los servicios básicos en las zonas rurales.

Estas pequeñas escuelas rurales permiten a los niños y niñas en edad escolar per­manecer en su pueblo, en su entorno cercano y conocido, sin separarse de su familia. Además en no pocas ocasiones el centro no rural más cercano está a kilómetros del pueblo lo que conlleva trayectos de larga duración que suponen que niños de corta edad tengan que soportar una carga horaria muy poco adecuada para su edad. Además el acceso a estos centros más grandes ha de hacerse por carreteras en mal estado y con peligros por cuestiones de hielo, nieve, animales…
Estas son las razones incuestionables que se tuvieron para crear o mantener en los pueblos este tipo de escuelas, unas razones que hasta que no se ha puesto de manifiesto la llamada crisis económica no se ha cuestionado o al menos no se ha atacado a la escuela rural como se está haciendo en este momento.
Otra de las cualidades más valiosas de la escuela rural es la vinculación entre la familia y la escuela y escuela pueblo. La relación de los docentes con las familias es mucho más fluida y dinámica en las zonas rurales. Con ello, la participación de las familias en actividades del centro es por tanto mucho mayor. Por su parte, la relación con instituciones y entes locales como ayuntamientos, bibliotecas, centros sanitarios, asociaciones culturales, etc., dan la posibilidad de desarrollar actividades con un alto bagaje educativo y social.
Además el modelo CRA, es decir, el agrupamiento de las escuelas rurales existentes en una misma zona o comarca ha permitido el contacto entre alumnos y familias de distintos pueblos, quienes de esta forma, pueden tener experiencias de socialización muy enriquecedoras, por tanto la escuela ejerce así la función de entidad de cohesión y dinamización territorial y puente de unión entre familias y entidades para la realización de acciones conjuntas.
Este modelo de educación que ofrecemos en los centros rurales, se nos dice que está obsoleto y desfasado, y se nos presenta como paradigma de educación de calidad el de los centros urbanos, en los que encontraremos aulas masificadas y con plantillas docentes ajustadas al límite.
También se ha dicho que los niños que estudian en escuelas rurales están mal socializados. Socializarse es aprender e interiorizar las normas y valores de una sociedad, aprender a distinguir aquello que está bien de aquello que está mal, saber relacionarse con las personas de tu entorno de una manera adecuada. Por tanto, como docentes, como padres y como habitantes de zonas rurales no podemos consentir que se nos diga que las normas y valores de nuestros niños y niñas no son adecuadas, que la forma de interactuar con el medio, de relacionarse con sus amigos y con sus mayores no son correctas. Y mucho menos compartimos que el modo de sociabilización que recibe un niño en un entorno urbano sea mejor y más adecuado que el que recibe un niño en su pueblo, en su sociedad más cercana.
La mayoría de los padres y madres de las zonas rurales entendemos por tanto que lo mejor para nuestros hijos es que se queden en su escuela, en la escuela de su pueblo. Es cierto que se da el caso de padres que optan por escolarizar a sus hijos en centros más grandes, por razones diversas que no siempre son pedagógicas. En cualquier caso, es una decisión totalmente respetable y en alguna circunstancia perfectamente entendible. Ahora bien, no entendemos que estos casos aislados sirvan también de argumento para justificar los cierres. También hay que vive enfrente de un colegio concertado y cada mañana coge el coche para llevar a su hijo a la escuela pública, nunca se nos pasaría por la cabeza utilizar este hecho para pedir el cierre de colegio concertado.
Por tanto, basta ya de justificar los cierres de escuelas rurales con argumentos insultantes y vacíos de razón. Porque si lo que les preocupa es el fracaso escolar ¿por qué han aumentado la ratio de alumnado?, ¿por qué han eliminado el apoyo de infantil?, ¿por qué han cerrado los centros de formación y recursos del profesorado?, ¿por qué hay miles de profesores menos?, ¿por qué los centros de secundaria pequeños sólo podrán ofrecer un bachillerato?, entre otras medidas que se podrían citar.
Las causas de estos cierres son exclusivamente fruto de un cambio de modelo que considera un exceso el mantener abierto un centro educativo en un pequeño pueblo.
El futuro de la escuela rural está unido al futuro del medio rural y viceversa. Los que vivimos en o cerca del mismo no podemos evitar la sensación de que se le está dejando morir, ya que unido al cierre de escuelas rurales se está recortando la atención sanitaria, los servicios de transporte, la atención a la tercera edad, a la primera infancia, los servicios forestales, etc. No se ve una política activa que propicie nuevos horizontes para un espacio que, sin duda, tiene mucho que ofrecer, más allá del turismo rural. La despoblación es seguramente la consecuencia inmediata si se inicia el desmantelamiento de los servicios básicos porque la gente más joven abandonará los pueblos y sin servicios que ofrecer pocos serán los que lleguen.
Si queremos que los pueblos más pequeños no se mueran es preciso mantener y potenciar un modelo escolar que contribuya a fijar la población activa a la par que un modelo de desarrollo sostenible que posibilite posibilidades laborales y productivas. Debemos intentar que las decisiones administrativas que se toman en las capitales con una mentalidad netamente urbana contemplen también los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que vivimos en las zonas rurales. El medio rural y los propios pueblos necesitan infraestructuras dignas y esto es responsabilidad de las administraciones públicas y así lo debemos exigir. Digamos NO al cierre de las escuelas. NO a la devastación de nuestros pueblos.
Observatorio de la Escuela Rural de Guadalajara

Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

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