CORAZONES, NO SOLO CABEZAS EN LA ESCUELA

by 11:43 2 comentarios
Con este sugerente título, el controvertido pedagogo escocés Alexander Neill hacía, en 1945, una defensa radical de la escuela holística, preocupada no solo por los resultados académicos de los niños y niñas sino, especialmente, por sus necesidades afectivas. 
Hoy en día, la educación emocional está de moda: se imparten conferencias, se publican libros y artículos, se incluyen ideas en los proyectos educativos. Pero suele abordarse como una asignatura más dentro del currículo cuyo objetivo es entrenar a los alumnos en el control (y como mucho en la expresión) de sus emociones. En muy contadas ocasiones se integra plenamente en la práctica educativa. Nos cuesta acercarnos al ser humano en toda su totalidad y, en lugar de eso, lo cortamos en trocitos, como si fuera una máquina. Aún no hemos comprendido que la emocionalidad es el pilar del edificio, la base de esa unidad compleja. 
Las observaciones de Neill fueron corroboradas más tarde por las investigaciones de la Psicología y la Neurología: cuando las personas nos sentimos amadas, es decir, aceptadas y seguras de poder ser tal como somos, nuestro cerebro disfruta del ambiente óptimo para desarrollar todo su potencial. Neill solía decir que si la emoción es libre, la inteligencia viene por sí misma. Hoy, podemos afirmar, que cuando una alumna se siente a gusto consigo misma, tiene suficiente autoestima y un buen autoconcepto, desplegará la motivación necesaria para alcanzar las metas que se proponga. Educar el corazón significa reconocer el valor vital de éste órgano que, según la neurocardiología, posee un sistema nervioso con unas 40.000 neuronas y es el único que envía más información al cerebro de la que recibe. Su inteligencia es rápida e instintiva y ofrece una orientación para la vida mucho más sólida que la mera racionalidad, con sus eternas dudas y preguntas. Cuando, en lugar de estar encogido por el miedo, la ansiedad y el estrés que caracterizan el mundo moderno, el corazón está expandido, envía señales químicas y electromagnéticas al resto del cuerpo que equilibran el sistema nervioso y aportan regulación emocional, bienestar y alegría. Las escuelas deberían organizarse para crear una cultura de amor y respeto; pero también cada docente puede aportar mucho más que un granito de arena. Basta con recordar algún profesor que nos haya marcado en la infancia. Los niños aprenden de aquellas personas a las que aman.

Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

2 comentarios:

  1. Excelente articulo! Soy un admirador y seguidor de Neill. El mundo necesita una pedagogía progresista como esta, llena de amor y libertad!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Freddy!. Si estas interesado en este tipo de pedagogías, no dejes de consultar mi próximo libro: "Bienestar, buentrato y democracia" que sale en la editorial Octaedro el próximo año. Y felices fiestas!

    ResponderEliminar