UNA DEUDA DE ATENCIÓN.

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Continúo compartiendo con vosotras la columna que publico mensualmente en el periódico ESCUELA

Se dice que a los alumnos de hoy les falta atención, una habilidad en la base de  casi todas las operaciones mentales (comprensión, memoria y, por supuesto, aprendizaje), también esencial en las relaciones interpersonales (escucha, empatía...). En un mundo donde el exceso de estímulos e información hacen cada día más complicado atender, es curioso que solo a los niños y niñas se les exija una deuda de atención (“to pay attention”, en inglés “pagar atención”) hacia los adultos. Porque, más allá de las aulas, la atención es imprescindible para la vida: nos permite “conectar” con el mundo, desarrollar una conciencia personal, además de modular y definir todas nuestras vivencias.
Hoy, más que nunca, estamos conectados con las máquinas y, menos que nunca, con nosotras mismas y nuestros semejantes.
Las prisas y el ajetreo de la vida “moderna” apenas nos dejan tiempo para  respirar, atrapados entre las exigencias de la producción y los mandatos del consumo; en aras de la “eficacia”, el multitasking nos invita, a pasar rápidamente de una tarea a otra, de manera dispersa y superficial; el ruido incesante del discurso interno nos secuestra del momento presente para rumiar nuestras preocupaciones e intentar controlar el futuro; la ilusión de satisfacer nuestra necesidad de vínculo y contacto directo, a través de una conexión virtual permanente, nos mantiene enganchados a los dispositivos electrónicos…; y los continuos “bip, bip” de los móviles anuncian nuevos mensajes por los que nuestro cerebro nos premiará con otra pequeña dosis de dopamina... Toda esta algarabía hace casi imposible una presencia y disponibilidad al mundo, simplemente para estar, para Ser. Navegamos, como apunta Daniel Goleman, en un océano de distracciones, incapaces de atender a nuestras sensaciones, emociones, necesidades y deseos, a los demás y al entorno.
Los científicos afirman que todas las constantes vitales del organismo mejoran cuando estamos relajados y atentos. La atención posee cualidades curativas. Y para el filósofo Byang Chul Han, los grandes logros de la humanidad se deben a ese silencio, a esa escucha profunda hacia dentro y hacia fuera.
Nuestra deuda de atención se está volviendo impagable. Y sin embargo, si no queremos encontrarnos un día desahuciados de la vida, tendremos que empezar a pensar en, al menos por un momento, volver a prestarle atención.

Heike Freire


Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

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