El sentido de la vida

by 21:14 3 comentarios

Hace unos meses, falleció una maestra de infantil que había ejercido casi toda su carrera en el mismo centro. Tras la reunión, convocada para decidir como dar la noticia a los alumnos, la comunidad escolar quedó dividida: alrededor de la mitad de los padres y profesores prefería pasar de puntillas sobre el hecho y no darle demasiada importancia. A la otra mitad, en cambio, le parecía esencial reconocer e integrar la experiencia en la vida cotidiana de la aulas: acompañar a los alumnos en la expresión de los sentimientos, emociones, preguntas, ideas, creencias…que les suscitara, y permitirles elaborar el duelo a través del arte, los cuentos y otras formas de simbolización.
Vivimos literalmente bombardeados con imágenes de una violencia extrema y, sin embargo, la muerte se ha convertido en un tabú que solo resulta aceptable cuando se vuelve aséptica, abstracta, lejana y se disfraza de ficción. Aunque la mayoría de los niños se acerca espontáneamente a ella con gran naturalidad, los adultos tendemos a ocultársela para "no dañar su sensibilidad”; con ello, solo conseguimos privarles de una excelente oportunidad de vincularse con la vida.  
Cuando yo era pequeña, el día de difuntos constituía un auténtico hito en nuestra educación para la muerte. Recuerdo el intenso olor a tierra, incienso y flores podridas;  las lagartijas, lombrices y caracoles que perseguíamos, a veces solo con la mirada;  el silencio cuajado de murmullos y cuchicheos; la excitante y pavorosa aventura de perderse entre las tumbas; o las increíbles historias de abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, héroes y heroínas cuya existencia se entrelazaba con la nuestra y que seguían ahí, en la memoria, estando sin estar…
El misterio de la muerte nos enseña muchas cosas sobre la vida: aprendemos a soltar, a no saber, a no necesitar controlarlo todo. Nos enfrentamos con el miedo a nuestra propia desaparición y rescatamos intensidad, ganas de disfrutar y compartir esta maravillosa oportunidad. Percibimos la unidad, la conexión e interdependencia de todas las cosas, la larga cadena de sucesos y de seres que nos han precedido. Y descubrimos que vivimos en un mundo con alma, más allá de lo físico, pero también más acá, en nuestra capacidad de experimentar empatía, compasión y tristeza.

Publicado en el periódico Escuela

Heike Freire

Pedagoga

"Quien se aleja de la naturaleza, se aleja también de sí mismo. Jamás podrá beber el agua fresquísima que mana de su fuente más íntima". Friedrich Nietzsche.

3 comentarios:

  1. Gracias por esta y otras reflexiones en tu blog. La vida es constante cambio. Y no agradecemos suficiente el paso y las huellas que otras personas nos van dejando.siempre valiosas.

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  2. Gracias por esta y otras reflexiones en tu blog. La vida es constante cambio. Y no agradecemos suficiente el paso y las huellas que otras personas nos van dejando.siempre valiosas.

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    1. Gracias a tí Janet, me alegro que te haya gustado. Un abrazo

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